Corrientes de Agua Limpia -- Primavera 2019

May 20, 2019
Clean Water Currents -- Spring 2019

La más reciente laguna jurídica de la EPA para los contaminadores del agua

En abril, la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA, por sus siglas en inglés) anunció que ya no regulará la contaminación en los ríos, lagos, arroyos y bahías si esa contaminación primero pasa a través del agua subterránea. A pesar de haber requerido permisos para este tipo de contaminación durante décadas, la EPA ahora afirma que no tiene autoridad para hacerlo, y que su nueva interpretación es la “única interpretación de la Ley de Agua Limpia”. No estamos de acuerdo, ni tampoco varios tribunales de circuito.

La decisión de la EPA ignora el lenguaje claro de la Ley de Agua Limpia — que claramente prohíbe el vertido no permitido de contaminación, ya sea que la contaminación llegue a un río a través de un tubo de concreto o a través del agua subterránea. Esto se debe a que no tiene sentido que la Ley cubra la contaminación vertida desde un tubo a un río que fluye a través del agua subterránea, pero no la contaminación que fluye a través del agua subterránea hacia ese mismo río. Las diferentes rutas de contaminación no deben tratarse de manera diferente cuando el resultado final es el mismo.

Las lagunas de desecho animal, los residuos mineros, los estanques de cenizas de carbón, los pozos de inyección de aguas negras y otras fuentes de contaminación dañinas pueden contaminar las aguas superficiales después de haber pasado por el agua subterránea primero. Debido a ello, tanto el Tribunal de Apelaciones del Cuarto distrito como el del Noveno Circuito han concluido queaunque la Ley de Agua Limpia no regula las aguas subterráneas en sí, no hay nada en la Ley que impida a la EPA exigir permisos para la contaminación que viaja a través del agua subterránea antes de llegar a un río u otras aguas superficiales.

La EPA está abriendo una laguna jurídica para beneficiar a las industrias contaminantes a expensas de la salud pública y la calidad del agua de nuestra nación. Los contaminadores podrían encontrar nuevas y nefastas formas de eliminar su contaminación sin un permiso de la Ley de Agua Limpia, por ejemplo inyectando residuos en un acuífero que fluye hacia un río cercano. A fin de proteger las aguas de nuestra nación, la EPA debe continuar responsabilizando a los contaminadores por verter sustancias químicas y otros contaminantes en el agua subterránea cuando esos contaminantes también contaminan los ríos, lagos y bahías.

La EPA está aceptando comentarios públicos sobre su decisión hasta el viernes, 7 de junio. Únase a Clean Water Action para decirle a la EPA que retire de inmediato su esquema pro contaminador que permitiría a las industrias lavar su peligrosa contaminación a través del agua subterránea para evitar obtener un permiso de la Ley de Agua Limpia. Puede tomar acción aquí.

El agua subterránea de Colorado está en peligro debido a la inyección del petróleo y gas

El programa de exenciones de acuífero en el programa de Control de Inyección Subterránea (UIC, por sus siglas en inglés) de la Ley de Agua Potable Segura (SDWA, por sus siglas en inglés) permite que lleve a cabo cierta actividad de petróleo y gas y minería en aguas subterráneas que de lo contrario estarían protegidas como una posible fuente potencial de agua potable. El último informe de Clean Water Action sobre las exenciones de acuíferos expone cómo Colorado puede estar fallando en proteger las fuentes de agua potable de la inyección debido a la mala implementación del programa de exenciones  de acuífero.

A pesar de que los riesgos de sacrificar una posible fuente de agua potable son grandes en aras del desarrollo de los combustibles fósiles, los programas de exenciones de acuífero tanto a nivel estatal como federal han sufrido una financiación inadecuada y una mala implementación. Las exenciones de acuífero han desempeñado un papel importante en el aumento de la producción de petróleo y gas de EE. UU., eliminando las protecciones reguladoras para el agua subterránea que de lo contrario ralentizarían o detendrían la perforación.

El trabajo de Clean Water Action examinando los programas estatales y federales de exenciones de acuífero impulsó a la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) de EE. UU. a aumentar la supervisión, incluida la creación del primerísimo inventario y mapa de exenciones en todo el país. Esta mayor transparencia ha permitido un nuevo análisis y escrutinio de los programas estatales de exenciones de acuífero.

Este análisis examina las exenciones de acuífero en Colorado relacionadas con la actividad de inyección de petróleo y gas, basándose en nuestro corpus de trabajo actual de investigación y promoción de la reforma de exenciones de acuífero en California, Texas, Oklahoma y la EPA.

Identificamos varios motivos de preocupación con el programa de exenciones de acuífero de Colorado, incluyendo:

—  Los datos disponibles sobre los más de 900 pozos de inyección en Colorado son incompletos y de difícil acceso para el público y los reguladores.

—  Un proceso de aprobación permisivo para las exenciones de acuífero no requiere una adecuada participación y revisión pública

—  La mayoría de las casi 300 exenciones existentes no parecen estar basadas en condiciones geológicas reales, y en su lugar reflejan un radio fijo o designaciones rectangulares basadas en la ubicación de los pozos de inyección.

—  El estado ni siquiera mantiene un inventario de exenciones, y la contabilidad de la EPA está llena de lagunas de datos e inexactitudes tales como ubicaciones imprecisas, falta de información sobre la calidad del agua de formación o ninguna información sobre el grosor de la zona de inyección.

Llegamos a la conclusión de que para proteger adecuadamente las fuentes subterráneas de agua potable (USDW) en Colorado, los reguladores deben aplicar una mayor supervisión a este programa, comenzando con una mejor gestión de datos y una mejor revisión geológica de los acuíferos exentos.

Tribunal ordena a la EPA que fortalezca
los estándares de contaminación del
agua de las centrales eléctricas

En abril, el Tribunal de Apelaciones del Quinto Circuito dictaminó que la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA) debe fortalecer sus estándares de contaminación del agua de 2015 para las centrales eléctricas de carbón. Las centrales eléctricas vierten más aguas residuales tóxicas en las aguas superficiales de nuestra nación que cualquier otra industria, y su contaminación ha provocado que miles de millas de ríos sean inseguras para nadar o pescar. Antes de 2015, los límites de contaminación del agua para las plantas de carbón no se habían actualizado desde 1982. Clean Water Action y nuestros aliados respaldaron firmemente los requisitos de la regla para que las plantas de energía modernicen sus tecnologías de tratamiento de aguas residuales, a pesar de que creíamos que la EPA debería haber emitido estándares aún más estrictos.

Este fallo del tribunal es una gran victoria para los grupos ambientalistas que impugnaron la regla de la EPA de 2015 por eximir las llamadas “aguas residuales legado” (aguas residuales tóxicas almacenadas en estanques de cenizas de carbón), así como el lixiviado de los estanques de cenizas de carbón y los vertederos. El Tribunal rechazó las numerosas excusas de la EPA para sus exenciones, al considerar que la agencia actuó de manera ilegal al permitir que las centrales de energía continúen utilizando los estanques de cenizas de carbón como la única “tecnología” para tratar ciertos flujos de residuos, como lo había hecho la última actualización de la EPA a estos estándares en 1982. Utilizando una analogía de otras tecnologías de la era de 1982, el tribunal dijo, “es como si Apple presentara el nuevo iMac y fuera un Commodore 64”.

A pesar de esta orden judicial, la EPA todavía planea publicar una nueva regla propuesta este verano para debilitar aún más los estándares de 2015. A instancias de la industria de las centrales eléctricas, la EPA quiere revertir las protecciones contra la contaminación para dos de los flujos de residuos más grandes y tóxicos — aguas residuales de cenizas de fondo y lodos de depuradora tóxicos. Este plan es especialmente preocupante porque muchas de estas plantas vierten sus aguas residuales tóxicas directamente aguas arriba de las tomas de agua potable, poniendo en riesgo la salud pública. Es injusto que los sistemas de agua potable carguen con la carga de limpiar esta agua contaminada para que puedan entregar agua segura a sus clientes.

Clean Water Action continuará luchando contra el esquema ilegal de la EPA para eliminar estas protecciones contra la contaminación. Hoy en día existen tecnologías de tratamiento asequibles que podrían eliminar fácilmente toda esta contaminación del agua. Creemos que las centrales eléctricas deberían ser responsables de limpiar toda su contaminación, no solo parte de ella.

Hacer que la democracia funcione: H.R. 1

¿Por qué tantos miembros del Congreso no hacen nada — o peor aún, salen en defensa — cada vez que la administración de Trump promueve otro de sus imprudentes regalos anti ambientales para los grandes contaminadores?

Puede deberse a que las cosas se han manipulado sistemáticamente para aumentar la influencia ejercida por los grandes contaminadores y otros intereses corporativos especiales. Cuando las personas que se preocupan por el agua limpia, el aire limpio y la salud de nuestras comunidades quedan efectivamente excluidas — o peor aún, ignoradas por aquellos elegidos para representarnos — pueden suceder cosas malas.

La Laguna Jurídica para los contaminadores de la administración de Trump (artículo de portada) y la Regla de Agua Sucia (página 6) son ejemplos perfectos. Estos esquemas reducirían aún más las protecciones fundamentales de la Ley de Agua Limpia para el agua de la nación. El gobierno de Trump está intentando debilitar sistemáticamente la Ley de Agua Limpia, como sacar suficientes bloques del juego Jenga para que toda la torre se derrumbe. Han podido hacerlo con muy poca interferencia del Congreso.

Los contaminadores y sus aliados en el Congreso y las legislaturas estatales han trabajado durante años para dificultar el voto de las personas. Han trazado los distritos políticos para hacer más difícil destituir a los funcionarios electos que ponen los intereses de los donantes corporativos antes de los intereses de sus electores. Han abierto las compuertas a dinero político de intereses especiales prácticamente ilimitado y acogido favorablemente el cabildeo de grandes cantidades de dinero de los mismos intereses corporativos, ahora a niveles récord. No es de extrañar que su agenda de Agua Sucia haya llegado tan lejos como lo ha hecho, tan rápido.

Es por eso que Hacer que la Democracia Funcione ha sido fundamental para la misión de Clean Water Action durante más de cuatro décadas. Mientras luchamos para defender el agua limpia de los ataques indignantes en el Congreso y ahora incluso en la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Clean Water Action está redoblando su compromiso con la democracia.

Por primera vez en años, gracias a los grandes cambios introducidos por las elecciones de mitad de período del año pasado, ahora hay un paquete de proyectos de ley ante el Congreso que ataca las causas fundamentales de este grave problema sistémico.

Clean Water Action y organizaciones ambientales y conservacionistas aliadas están haciendo campaña juntas para generar apoyo para el proyecto de ley n.o 1 de la Cámara de Representantes (H.R.1, en inglés), que fue aprobada por la Cámara de EE.UU. esta primavera. Este proyecto de ley facilitaría, no haría más difícil, que las personas ejerzan su derecho constitucional al voto. Aborda el problema del dinero en la política de frente. Ayudaría a poner fin a la manipulación de circunscripciones electorales trazados para proteger a los titulares y eliminar la política partidista del proceso. También reforzaría los estándares éticos para el gobierno y ayudaría a cerrar la puerta giratoria que ha puesto a simpatizantes de la industria a cargo de la EPA y que recompensa a los funcionarios amigables con los contaminadores con empleos en la industria cuando dejan el servicio público.

Aquí hay un poco más de información sobre las reformas de buen gobierno y pro democracia incluidas en H.R.1:

—  Derecho al voto y elecciones justas para todos los estadounidenses: inscripción de votantes automático, poner fin a la manipulación de circunscripción electoral partidista, ampliación de la votación temprana, conceder de nuevo el derecho al voto a las personas con condenas por delitos graves, aumento de la seguridad electoral y un día feriado federal para el día de las elecciones.

—  Una democracia que pone a la gente primero, no el dinero: elecciones financiadas por ciudadanos y pequeños donantes (no elecciones financiadas por intereses especiales corporativos) para que los legisladores no tengan que depender del “Gran Capital”, la divulgación completa del gasto político y una supervisión más estricta para asegurar que nuestras reglas realmente se hagan cumplir.

—  Gobierno ético que rinda cuentas a la gente: Cerrar la puerta giratoria en Washington, acabar con los conflictos de intereses, prohibir que los legisladores sean miembros de  juntas directivas corporativas mientras ocupan su cargo y exigir a los candidatos presidenciales que revelen sus declaraciones de impuestos.

El proyecto de ley está en espera de una audiencia en el Senado. Los estadounidenses deben convencer a Mitch McConnell y al liderazgo del Senado para que someta a H.R.1. a voto en el plenario del Senado. Usted puede hacerlo aquí. Esta es una batalla cuesta arriba, pero es fundamental para el futuro de nuestro movimiento de agua limpia, la restauración de las normas democráticas y una sociedad civil donde la voz de la gente común realmente cuenta.

Luchando contra los PFAS — los productos químicos “para siempre”

El PFAS es una clase de productos químicos hechos por el hombre que incluye sustancias per- y polifluoroalquilo. Estos productos químicos tienen una vida muy larga, lo que significa que permanecen en el medio ambiente y en los humanos y la vida silvestre durante mucho tiempo. Existe una creciente preocupación por los productos químicos PFAS, que se encuentran en niveles bajos en la sangre de la mayoría de los estadounidenses y en personas de todo el mundo. Los productos químicos PFAS plantean riesgos para la salud humana, incluidos los efectos en el sistema inmunitario y el sistema reproductivo y el cáncer.

Clean Water Action está trabajando en estados y a nivel nacional para luchar contra los productos químicos PFAS. Lo más importante es que necesitamos saber que son estos químicos, cómo se usan y cómo se están introduciendo en el medio ambiente para que podamos detener su liberación continua. Necesitamos limpiar el desastre que ya se ha creado, incluso en los sitios contaminados y en nuestras fuentes de agua potable. Y tenemos que responsabilizar a los contaminadores por los costos de limpiar estos productos químicos.

A partir del momento de imprimir este volumen, se están introduciendo numerosos proyectos de ley en la Cámara de Representantes y el Senado de EE.UU. para abordar los productos químicos PFAS. Y en febrero, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) público un “Plan de Acción para los productos químicos PFAS” que resumió la actividad en curso, afirmó los compromisos que la agencia hizo en mayo de 2018 y anunció varias iniciativas nuevas. La EPA ha estado y continúa realizando una gran cantidad de investigación y otras actividades en torno a los productos químicos PFAS. La agencia también anunció varias iniciativas en torno al desarrollo de nuevos métodos analíticos, restringir los nuevos usos de productos químicos PFAS y utilizar una variedad de autoridades encargadas de hacer cumplir la ley para abordar los problemas de la contaminación por PFAS. La EPA también comenzará el proceso de establecimiento de límites de la Ley de Agua Potable Segura para dos productos químicos — PFOA y PFOS — y evaluará si la nueva información respalda el establecimiento de límites para más productos químicos PFAS. La agencia también se comprometió a mejorar los métodos analíticos y a un seguimiento de más productos químicos PFAS en el agua potable.

Clean Water Action insta a la EPA a actuar lo más rápido posible para proteger a la mayoría de las personas de la mayor parte de la exposición a los productos químicos PFAS lo antes posible. La EPA tiene la autoridad y debería tomar medidas más concretas para hacer progreso en la eliminación de los productos químicos PFAS del medio ambiente. Por ejemplo:

Ni siquiera conocemos todos los productos químicos PFAS en uso: La EPA debe desarrollar, publicar y actualizar de manera regular una base de datos de los PFAS conocidos y activos. Las comunidades y los funcionarios necesitan saber dónde se fabrican y procesan los productos químicos.

Las iniciativas de agua potable deben agilizarse: La EPA debe comprometer recursos para los planes de investigación más sólidos y otras actividades relacionadas con el agua potable. La capacidad de encontrar productos químicos PFAS en el agua potable, establecer límites apropiados y tratar el agua para cumplir con esos límites es de suma importancia y el Plan no indica si la EPA podrá cumplir con las expectativas generalizadas del público en cuanto a los resultados. La EPA también debería tomar medidas concretas para avanzar la investigación científica necesaria para abordar los productos químicos PFAS como una clase, y no uno por uno.

Capacidad científica como infraestructura: La EPA y otras agencias federales pueden ayudarnos a mejorar nuestra capacidad de detectar productos químicos PFAS en el medio ambiente. Esto incluye no solo los métodos analíticos para hacerlo, sino también los laboratorios certificados en sí que realizarán las pruebas. Tenemos que pensar en estas herramientas como “infraestructura del agua” y se necesitan grandes avances para poder detectar contaminantes y proteger a las personas y nuestros sistemas de soporte vital.

Más de medio millón de personas rechazan la regla de agua sucia de Trump

A pesar de un período de comentarios ridículamente corto de 60 días, casi 525,000 personas enviaron comentarios oponiéndose a la propuesta de la EPA de eliminar las protecciones de la Ley de Agua Limpia para muchos arroyos y más de la mitad de los humedales de nuestra nación. Y no son solo los defensores del agua limpia y las organizaciones ambientales quienes se oponen a estas peligrosas reversiones — muchas naciones tribales, estados, numerosos científicos, dueños de negocios, líderes religiosos y otros — todos presentaron comentarios pidiendo a la EPA que no elimine estas salvaguardias vitales. Las naciones tribales y los estados que se oponen a la Regla de Agua Sucia les preocupa que carecen del personal y los recursos para proteger los arroyos y humedales en ausencia de normas federales fuertes. Decenas de estados tienen límites en su capacidad para aprobar normas más estrictas de lo que requiere la EPA. Y puesto que casi todos los estados tienen agua de otro estado que fluye hacia él, incluso si un estado río abajo aprueba sus propias protecciones fuertes de agua limpia, esas salvaguardias podrían verse socavadas por un estado río arriba con protecciones menos fuertes. Eliminar las fuertes protecciones de la Ley de Agua Limpia que han existido durante décadas no solo van en contra del sentido común, sino que pone en riesgo nuestra salud pública y nuestra economía.

Científicos han señalado la hipocresía de la administración por reconocer el valor ecológico y científico de los arroyos y humedales, mientras proponen eliminar las protecciones para estos valiosos recursos. Eliminar las protecciones para estos cuerpos de agua vitales aumentará el riesgo de inundaciones, la contaminación del agua potable y daños a los lugares donde las personas nadan y pescan. Esto se debe a que los pequeños arrollos afectan la calidad del agua de los ríos más grandes; permitir más contaminación en los pequeños arroyos dará como resultado una mayor contaminación que fluye hacia las aguas rio abajo. Los humedales pueden absorber las crecidas, por lo que permitir que se llenen o destruyan pondrá a las comunidades en mayor riesgo de inundaciones. Aunque el período oficial de comentarios para la Regla del Agua Sucia ahora está cerrado, la lucha para proteger los arroyos y los humedales está lejos de terminar. Más de 75,000 simpatizantes de Clean Water Action le dijeron a EPA que abandone su propuesta y estamos comprometidos a hacer todo lo posible para asegurar que la Regla de Agua Sucia sea finalmente eliminada para siempre. Clean Water Action cree que la eliminación de salvaguardias de agua limpia por parte de la EPA es ilegal, y continuará impugnando estas reversiones en los tribunales.

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